La fiesta universal nos toca y se transforma en una tradicional fiesta folclórica, enriquecida por la cultura popular y asociada con los ritos prehispánicos propicios de las cosechas y las deidades de la tierra.

Desde su desentierro hasta el entierro, el carnaval se manifiesta en el júbilo del pueblo con diferentes tonos, congruentes a su situación rural, tomando caracteres particulares que recorren desde los corsos urbanos con sus comparsas barriales, a la picaresca copla de sus carpas sumidas en bagualas, zambas y cuecas. Desde el pim pim de la selva subtropical, hasta los juegos con harina y agua de los festejos más concurridos, todos ellos con un exceso permisible, que da rienda suelta a la alegría al compás de la música presente. El carnaval salteño en su conjunto es una de las fiestas populares más ávida de la Argentina, que hace nido en cada uno de lo salteños.

Los tradicionales corsos salteños se encuentran entre las actividades elegidas para disfrutar y divertirse durante la temporada veraniega. En el Valle de Lerma se desarrolla el “Corso de las Flores” en Cerrillos.

El carnaval también se vive de un modo especial en el Norte de la Provincia, donde se realizan los “Corsos Color” a los que asistirán bailarines de pim pim, danza ancestral que otorga a los desfiles un carácter ritual y antropológico, además de la presencia de comparsas tradicionales y caporales.

El Carnaval Puneño de San Antonio de los Cobres y Tolar Grande es otra de las opciones para disfrutar. Allí las comparsas incluyen topada de comadres y concursos de copleros con caja.

 

Fuente: Ministerio de Cultura y Turismo de la Provincia de Salta